Entre la inteligencia artificial y el sentido común

Mano digital con luces de neón y esfera amarilla flotante

Cada vez más decisiones se apoyan en modelos, predicciones y automatizaciones. Sin embargo, la diferencia entre una buena y una mala implementación no está en la precisión del algoritmo, sino en cómo se interpreta lo que ese modelo produce.

He visto proyectos técnicamente brillantes fracasar porque nadie se preguntó si la pregunta inicial tenía sentido. La IA amplifica nuestra capacidad de análisis, pero también nuestros sesgos y malas suposiciones.

Por eso, integrar inteligencia artificial de forma responsable no consiste solo en usar LLMs o arquitecturas avanzadas. Consiste en mantener siempre el sentido común humano dentro del bucle.